dimecres 11 de febrer de 2009

Una charla con Josep Lluís Pérez

Llegir la versió en català d'aquest article a Pilarvi.catJosep Lluís Pérez VerdúCuando Josep Lluís Pérez Verdú, uno de los impulsores del renacimiento del Priorat, cedió las riendas de Mas Martinet a su hija Sara, no estaba pensando en retirarse, ni en disminuir su nivel de actividad, ni en basar sus trabajos de asesoramiento únicamente en la aplicación de su bagaje en Mas Martinet y en sus años de experiencia... Nada más lejos de la realidad!! Lo que pudimos comprobar el día 4 de enero en una visita a Mas Martinet Assessoraments, es que Josep Lluís Pérez se mantiene plenamente en activo, investigando y innovando continuamente. De hecho, si tenemos en cuenta que cada año recorre 80.000 Km con su vehículo, que semanalmente coge un mínimo de dos vuelos y que cuando no, recibe visitas tan importantes como la misma gente de Rothschild (que nos precedió por unos pocos días), entonces pensamos que fue una verdadera suerte poder coincidir con él y todo un honor que nos recibiera y nos dedicara tres horas del su preciado tiempo. Si además os digo que ese día era mi cumpleaños, entenderéis que lo recuerde como uno de los mejores regalos posibles.

Durante lo que fueron más de tres horas de una intensa conversa, a parte de tratar temas tan diversos como la idea de que el vino es arte, las técnicas que ha desarrollado para una viticultura más sostenible, como el Proyecto LIFE Priorat, y las conclusiones de sus estudios, pudimos apreciar que nos encontrábamos ante una persona generosa, a quien gusta compartir, escuchar y dialogar, y que vive con entusiasmo e intensidad su trabajo. Una mente inquieta que con 73 años (por cierto, no lo parece) no se cree de vuelta en este mundo ni en su profesión, si no al contrario: piensa que todavía hay mucho que aprender y, me atrevo a decir, que ve este hecho como una fuente de esperanza, la cual no se basaría en la fe, sino en la confianza que tiene depositada en el conocimiento y en la evolución. Y es que JL Pérez, biólogo antes que viticultor, fue profesor de Biología Humana en la Universidad de Ginebra donde estuvo vinculado a Jean Piaget y a sus estudios sobre epistemologia genética y sobre la evolución del conocimiento.

Dada la gran cantidad de información que recibimos por parte de JL Pérez y la variedad de la misma, he decidido dividir lo que dio de sí la visita en dos post. En el seguiente hablaré de lo que pudimos ver y escuchar a pie de viña y también de los vinos que catamos. Y en este primer post, me centraré en hablaros de él y de su forma de entender el vino y la viticultura acompañándolo de algunas reflexiones inducidas por la charla.

www.masmartinet-ass.com

Nada más presentarse, nos anunció que acababa de salir a producción la página web de Mas Martinet Assessoraments y la tienda virtual donde se pueden adquirir los vinos que elaboran fruto de las investigaciones y/o asesoramientos a terceros y que sólo se pueden encontrar en su web. Estos vinos, que se pueden degustar como cualquier otro Priorato, creo que son ideales como "material" de cata para los aficionados (sobretodo algunas vinificaciones que aun no han visto la luz, pero que nosotros pudimos catar al final de la visita), ya que se acompañan de información muy detallada sobre todo el proceso de elaboración, además de su ficha técnica.

La web no se limita a temas comerciales ni corporativos, como a priori uno podría esperarse, ya que buena parte de los contenidos, todos ellos expuestos con rigor, están dirigidos a los aficionados. Secciones como "Dejadme que os cuente" donde el mismo JL Pérez cuelga artículos sobre las investigaciones que ha llevado a cabo o vuelca sus pensamientos sobre el mundo del vino, o "La carpeta de Jordi" (su hijo) con un montón de datos referentes al clima de Mas Martinet y con comparaciones con otras zonas productoras, son un verdadero deleite para el aficionado curioso y ávido de conocimientos!!

Os aseguro que llegar a casa y teclear la URL ha sido como alargar la visita durante días. De hecho, muchos de los temas a los que me referiré en este post los referenciaré a su web, donde están desarrollados con mucho más detalle y exactitud (claro).

El vino es arte

Después de las presentaciones, Josep Lluís Pérez se definió a sí mismo como un vanguardista, en lo que a su manera de entender el vino se refiere, en contraposición a su hija Sara que, según él, sigue una linea más clásica y tradicional. Tan claro como directo. (Conste que soy una enamorada de los vinos de Sara, ya sean del Priorat, del Montsant, de la Ribeira Sacra, etc.)

Ahora, mientras escribo este post, veo esta entrada tan directa y transparente como un señal, un aviso, de que íbamos a oir opiniones entorno el mundo del vino, pero sobretodo ciertas conclusiones sobre sus estudios en viticultura, que están casi en las antípodas de les prácticas y corrientes vitivinícolas más aceptadas y seguidas actualmente en cuanto a la elaboración de vinos de calidad. Por ejemplo, sus estudios sobre la aplicación de riego en la viña concluyen que el riego aplicado correctamente beneficía la maduración de la uva y sus concentraciones en azúcar y ácidos orgánicos y, por lo tanto, la calidad de la materia prima; también cuestiona los límites de producción por hectarea al considerar el vigor de la planta una cualidad más que un defecto; tampoco se reprime al criticar corrientes como la Biodinámica, de la que dice que "es una secta" (hay que entender esta afirmación dentro del contexto de una conversación distendida) y, pese a admitir que para él el Clos de la Coulée de Serrant es un gran vino, no atribuye sus cualidades a la "conjunción de los astros" como predica el mismo Joly. (En el siguiente post ya hablaré con más profundidad de estas cuestiones, que de una manera más general yo creo que pretenden enterrar viejos mitos en viticultura).

Las formas y estilos de elaborar vino pueden ser tan variados y diversos como el resultado de conjugar personas, tierras, varieades, climas, tradiciones y medios en diferentes proporciones. Para JL Pérez, el ingenio y la sensibilidad son ingredientes tan preponderantes como lo son la variedad, el suelo y el clima. Los tres últimos son factores con un valor constante, mientras que -dice en uno de sus artículos (Autores de vino en el Priorato)- "el valor del conocimiento y de la sensibilidad humana es mejorable en el tiempo".

Con esta filosofía y con Mas Martinet Assessoraments, es lógico entender que haya emprendido un camino de constante superación por medio de la ciencia y del conocimiento. Un camino éste, en que el hecho de no conocer sus límites (que no so otros que los de nuestra propia mente), empuja a personas como Josep Lluís Pérez a querer superarse y a estar en constante evolución. Creo que este debe ser el espíritu del verdadero investigador.

JL Pérez no le niega valor a la tradición, pero rechaza la idea de dogmatizar la vinicultura ya sea mediante reglamentos o con doctrinas muy de "moda" en los últimos años. Para él la tradición no es una finalidad en sí misma, si no la herencia que tiene que permitir seguir evolucionando en cualquier campo. En esta evolución, la ciencia y la técnica juegan un papel importante, pero mantiene que hay que subordinarlas al arte, es decir, a la sensibilidad humana. De otra forma, cuando se prioriza la técnica, se cae en la homogeneización, en la estandarización del vino a escala mundial.

JL Pérez es un firme defensor de los vinos de autor, esto es, los vinos los cuales son «el resultado de la aplicación intelectual y sensitiva del hombre en la cepa y en su entorno». Sostiene que el viticultor no debe actuar ante la naturaleza (ya sea en la viña o en la bodega) como un sujeto pasivo, ni como un siervo de una doctrina. "El vino como resultado de la fermentación de la uva o del mosto de uva, tan solo requiere de la acción de las levaduras" nos dijo, pero este "brebaje" seguro que no satisfaría las expectativas de los amantes del buen vino. Por lo tanto sería el hombre, como a ser inteligente (y no unos organismos unicelulares), el encargado de trasladar al vino el valor de su conocimiento y de su sensibilidad para de este modo expresar lo mejor de cada variedad, añada, suelo o, en definitiva, lo mejor de cada terruño.

Por contra, tilda de "producto industrial" a aquellos vinos que, año tras año, se elaboran siguiendo un mismo estilo, reproduciendo mecánicamente un patrón, con el objectivo de crear una marca para que el consumidor la identifique o, incluso, para que se identifique a sí mismo.

Cuando salió el tema de los vinos concebidos como producto industrial, no estábamos hablando precisamente (o únicamente) de los vinos que uno puede encontrar en los anaqueles del supermercado. A mí, esta reflexión me hizo pensar en los champagnes y en el fin que persiguen por un lado las grands maisons y por otro los pequeños vignerons. Mientras los primeros mezclan añadas y uvas que suelen tener diferentes procedencias para así obtener un producto homogéneo (lo cual no tiene por que significar que sea de calidad inferior), un vino que sea identificable a lo largo del tiempo y represente el emblema de la casa; los segundos tratan de ser fieles a lo que representa su parcela o el su terruño, elaboran vinos más personales y dotados de más carácter, se sirven de su sensibilidad para interpretar una añada, una finca, una variedad o todo su conjunto en cada botella. Tal vez, en este segundo caso, estaríamos hablando de vinos de autor y vinos de terroir al mismo tiempo, lo cual, analizado este ejemplo concreto, no me parece contradictorio.

Siempre he creído en la idea de que la diferenciación de los vinos tiene que venir de la viña ya que, a parte de su calidad, en un vino también valoro que refleje su origen, por que para mí, el vino también es cultura. Amenudo hablamos y nos preocupamos por la estandarización del vino y vemos como las diferencias entre las regiones se difuminan y la tipicidad de cada una de ellas se va perdiendo. Sin embargo, me parece ingenuo pretender que sólo con la acción de la naturaleza, es decir, sin la intervención o ayuda del viticultor/bodeguero, se consigan vinos de calidad.

Un ejemplo que creo que es especialmente paradigmático lo hallamos en el Kirchenstück, uno de los pagos más famosos del Palatinado (Pfalz, antes Rheinpfalz). Hace unos meses Vinialia nos propuso una cata comparativa entre dos vinos de este mismo Grand Cru y de la misma añada, la 2002, pero elaborados por dos "weingüter" diferentes: Dr.Bürklin-Wolf y Basserman-Jordan (artículo de Devinis, último parráfo). Entre las cepas de una y otra bodega hay tan siquiera una distancia de metros, o de centímetros más bien, (Foto de Polakia: unas estacas indican las hileras que pertenecen a Bürklin-Wolf), pero en la copa las diferencias son más que notables, son dos vinos diferentes. A mí parecer, sin que se le pueda atribuir ningún defecto al vino de Bassermann-Jordan, Bürklin-Wolf demostraría con este vino el motivo por el cual Kirchenstück está considerado un Grosses Gewächs. Y seguramente que per a Josep Lluís Pérez, casos como este demostrarían lo que él tanto defiende, la idea de que el vino es arte y, por lo tanto, la importancia de la figura del su autor o creador.

A raíz de la larga conversación que mantuvimos y, posteriormente, de haber navegado por su web (artículos: Vinos de autor y Autores de vino en el Priorato), me doy cuenta de que, a parte de las investigaciones, bien seguro que demostrar la importancia del papel del hombre en la elaboración del vino, es uno de los temas que más ocupan su mente. Tanto es así, que este afán por querer probarlo lo llevó a impulsar, juntamente con José Peñín, la organización de un debate entorno a esta idea, el "I encuentro mundial de autores de vino", Winecreator, que tuvo lugar el pasado agosto en la Finca "La Melonera" de la malagueña Ronda y que reunió a la "crème de la crème" en elaboradores y periodistas de nivel mundial. Si queréis profundizar más sobre "Wine Creator" os recomiendo que veáis los vídeos y leáis los resúmenes de las jornadas, como este de la revista The World of Fine Wine.

A mí personalmente, me parece muy loable querer ensalzar el trabajo de aquellos vinicultores que lo merezcan, ya que considero que en el acto de reconocer el trabajo bien hecho y honesto, sólo podemos salir ganando. Creo que en el reconocimiento del trabajo de alguien, en este caso el del vinicultor, no sólo se tienen en cuenta y se juzga la calidad de su obra, si no que además, al poner el foco en la persona, se valora que su actividad sea respetuosa con su entorno, tanto con el natural como con el social, y esto es algo que siempre ha distinguido a JL Pérez y a los proyectos de la familia Pérez-Ovejero.

Espero seguir escribiendo sobre todo lo que dio de sí la visita. Pero los que tengáis ganas y curiosidad, os recomiendo que visitéis la web de Mas Martinet Assessoraments y también que catéis los vinos que elaboran como resultado de sus investigaciones y juzquéis vosotros mismos (de momento sólo hay tres, espero que los otros que catamos nosotros se puedan conseguir pronto). Jo percibí mucho Priorato condensado dentro de aquellas copas que catamos.

dissabte 6 de setembre de 2008

Bodegas Viña Magaña


And The Gabarra goes to Bodegas Viña Magaña.

Con esta introducción, los que seguís las convocatorias de Iberoamérica en Cata, enseguida habréis deducido que en este post evocaré mis orígenes en esto de la cata de vinos siguiendo la propuesta de "El Vizcaíno" para la undécima edición.

A día de hoy, ya no puedo esconder que me he convertido en una "enochalada" (con permiso de Polakia por la licencia), si me comparo con mis amigos o familiares, o quizá todavía estoy en proceso de metamorfosis, si me mido con según que otros aficionados al vino.

En este proceso de transformación identifico tres hechos cruciales. El más reciente y seguramente el que ha supuesto un mayor impulso en mi afición ha sido la publicación de este cuaderno, el cual ha probocado que mi interés por el vino dejara de ser básicamente sensorial, para convertirse en una inquietud más intelectual. Pero con toda seguridad, el factor que más ha contribuido a mi creciente afición por el vino, es el hecho de que el blog me ha permitido entrar contacto con otros aficionados.

El segundo punto de inflexión son los varios cursos trimestrales de cata de vinos del "Centre Cívic Pati Llimona", conducidos por el enólogo Jordi Sabaté, a los que asistí entre los años 2001 y 2006. Nunca antes me había sentido tan a gusto repitiendo curso, y es que me llegué a apuntar hasta 5 ó 6 veces!!

Estos dos hechos que acabo de citar son los verdaderamente relevantes. Sin embargo, cuando me pregunto por el desencadenante que hizo que acabara interesándome por el vino, siempre me remonto al invierno del 96/97 y me traslado a la ciudad de Lleida. Más exactamente a la casa de un distribuidor de vinos, al que yo conozco como "Paco Vinos", que me invitó, a mí y al amigo que tenemos en común, a unas copas de un Viña Magaña Crianza 1982... ¿O quizá fue un Barón de Magaña? (D.O. Navarra). Me acuerdo de la añada perfectamente, pero como no sé exactamente qué vino era, diré que fue el primero.

Paco Vinos S.L.


C/ Segrià, 3
(Barri Universitat)
25006 Lleida
Tel.: 973 28 98 90
Recuerdo perfectamente esas copas del Magaña 82 (añada calificada como excelente por el propio C.R.), tanto el contenido, como el continente. Por ese entonces, las copas me parecieron inmensas, delicadas y elegantes, poco acordes con el entorno en que me hallaba, un tanto "desgarbado". Con las copas en la mano, Paco nos habló del vino, no recuerdo las palabras exactas, pero aparte de comentarnos el vino con alabanzas, también se refirió a su origen, a su historia, a la bodega, al bodeguero y a sus viñas.

Esa conversación entorno a una copa de vino, más que el propio vino, ya que entonces digamos que no tenía muy desarrolladas las facultades que hacen que hoy pueda apreciar un buen vino (o eso es lo que creo), fue lo que hizo que ese vino me supiera diferente a todos los otros que había probado a mis 22 años y que lo haya recordado como algo especial durante tanto tiempo.

Supongo que esto es lo que "El Vizcaíno" definió como "ver bajar la gabarra".

Desde entonces ha llovido mucho, pero a pesar de que los vinos de Bodegas Viña Magaña no son difíciles de encontrar en Barcelona (los tienen en Vila Viniteca), no había vuelto a probar ninguno de los vinos de esta bodega navarra.

Se dio la circunstancia de que los días previos a la undécima edición de IEC me hallaba en Navarra, donde había ido a acompañar a Jose a Roncesvalles, el punto de partida de su peregrinaje a Santiago. Así que me propuse no dejar escapar esta oportunidad tan pintada de "visitar mis orígenes" (en esto de la afición por los vinos, se entiende) y aproveché mi viaje de vuelta a Barcelona para detenerme en Barillas y visitar Bodegas Viña Magaña. De qué mejor manera podía empezar casi un mes de "rodríguez"?!

Bodega Viña Magaña


Bodegas Viña Magaña
San Miguel, 9
31523 Barillas
Tel.: 948 850034
bodegas@vinamagana.com
www.vinamagana.com
Llegué a Barillas la mañana del día de San Juan a la hora convenida (ya que me presente bajo cita previa) y encontré la bodega en el centro del pueblo sin mayor dificultad. Diego Magaña, hijo de uno de los fundadores y a la vez enólogo de la bodega (tarea que comparte con su padre), fue quien me guió por unas instalaciones repartidas en varios edificios.

Nada más recibirme, Diego mostró su sorpresa por el hecho de que fuera solamente yo quien estuviera interesada en visitar la bodega, pero no quise revelarle el verdadero motivo de mi interés por Viña Magaña hasta el final, ya con una copa de sus vinos en la mano.

Empezamos el paseo por la instalación más antigua de la bodega. Una nave que ya se utilizaba con los mismos fines, pero seguramente que con distintos procederes, antes de que pasara a manos de los actuales propietarios. Entramos a oscuras y seguí a Diego unos metros hasta que alcanzó el interruptor de la luz, cuando se encendieron las lámparas me encontré rodeada de enormes nichos repletos de botellas de todas las añadas que ha dado esta bodega fundada en 1968 (aunque creo recordar que no empezó a dar vinos hasta algunos años más tarde). De cada nicho colgaban pizarras indicando la añada y la cuvée, de este modo pude identificar las botellas del Viña Magaña 1982. Ni me atreví a pedirle una botella después de que me contara que su distribuidor japonés les quería comprar todas las existencias y ellos no se las quisieron vender.

En este mismo edificio que está climatizado, al igual que todos los demás, también cuentan con unas antigua cubas de cemento que todavía usan para guardar el vino antes del embotellado por ser un material muy poco sensible a los cambios externos de temperatura. También, en en esta misma nave reposa una parte del parque de barricas donde se crían alguna de las cuvées de la bodega.

Para continuar con la visita, salimos fuera y cruzamos la calle. En frente, en un jardín cercado y muy bien cuidado es donde están el resto de edificaciones. En la primera que visitamos, que recuerdo como la más grande, tienen la sala de vinificación con la prensa y varias cubas de ínox de dimensiones más bien reducidas.
En otra sala oscura y climatizada, es donde guardan el stock embotellado. Cuentan con otro pequeño edificio exclusivamente destinado a las barricas del Torcas, una cuvée que elaboran en exclusiva para uno de sus distribuidores (si digo que es el más conocido de Barcelona, ya no hace falta ser más explícitos). Esta sala además de estar climatizada, cuenta con un sistema que mantiene la humedad constantemente al 80% (creo recordar), entre otras cosas, la "presión" que ejerce la humedad sobre la madera del roble evita pérdidas de líquido y oxidaciones no deseadas. También fue en esta sala donde nos fijamos más detenidamente en el parque de barricas, las cuales proceden de varias tonelerías como Taransaud, Saury, François Frères, Cadus y otras, en las que siempre buscan grano extrafino, tostado medio y secado natural.

Puntos Parker España 2008
Calchetas 2005: 95 puntos (21€)
Merlot 2005: 92 puntos (13€, precio del 2001)
Barón de Magaña 2004: 90 puntos (6€ aprox, del 1999 y 2004)
Dignus 2004: 89 puntos (6€)
Durante el trascurso de la visita, estuvimos hablando de varios temas. Diego sacó el tema de los puntos Parker, ya que todos los vinos de la bodega han sido puntuados por el gurú del vino por excelencia y además con notas que van de los 89 puntos del Dignus a los 95 del Calchetas. El orgullo que siente Diego Magaña por su trabajo y sus vinos también se hizo sentir en comentarios como que "sus vinos están en las cartas de los mejores restaurantes". Según él mismo, son una bodega pequeña que desde sus orígenes se ha orientado a la elaboración de vinos de calidad, por lo tanto su objetivo no es el de estar presente en grandes superficies, sino únicamente en los sitios más selectos y especializados. Tampoco se guardó para sí aseveraciones tales como que Viña Magaña está considera la mejor bodega Navarra en cuanto a la elaboración de vinos de calidad. Puede que la sombra que proyectan bodegas como Chivite o la idea general que tenemos de los vinos navarros, eclipsen los vinos de Magaña a buena parte del público, pero lo cierto es que más de la mitad de la producción de Viña Magaña (creo que un 80%) va a parar al mercado internacional, mayoritariamente a EEUU y Japón.

Con lo dicho, no pienso que el joven enólogo acuse falta de modestia. A mí me merecen un enorme respeto aquéllos que sienten satisfacción por el fruto de su trabajo y que pueden presumir de sus logros y de haber alcanzado las metas que se habían fijado.

Yo, por mi parte, me interesé más acerca de las fincas y las variedades que cultivan. Actualmente son propietarios de 80Ha de viñedo y desde los orígenes apostaron por las variedades francesas (entonces no admitidas por el consejo regulador de la D.O. Navarra) cabernet sauvignon y principalmente merlot. Esta última obtenida a partir de un clon del Petrvs y conducida en guyot simple ya que solo produce racimos a partir de la tercera yema. Aparte de las dos bordelesas, también cuentan con syrah y tempranillo y algo de garnacha, cepa navarra por excelencia, que sin embargo piensan arrancar.

En cuanto a las vinificaciones, en Viña Magaña los encubados son largos, persiguiendo, claro está, obtener la mayor extracción de taninos y de color posible. Expresé mis reservas respecto a este tipo de vinos "sobreextraídos" que en la mayoría de casos me parecen pesados, pastosos y faltos del viveza y estructura. Diego trató de disipar mis reticencias, primero refiriéndose a las características de la tierra y el clima, el cual permite unas maduraciones más lentas que en otras zonas y en segundo lugar con un ejemplo gráfico (que a mí me gustaría contrastar) que ilustró con los valores en pH de la acidez de su tempranillo, la cual ronda el 3,3 cuando el valor medio está en un pH de 3,8.

La última sala que visitamos estaba habilitada como salón para recibir visitas y organizar catas y comidas. Aquí Diego me dio a probar uno de los vinos de la bodega y, advertido de mis preferencias, escogió un vino "ya hecho", un Barón de Magaña Merlot 2000 el cual decantó y jarreó durante unos minutos. El vino presentaba color rubí apuntando a teja en el ribete. La nariz en un primer momento estuvo dominada por aromas terciarios de marroquinería y tabacos. Se abrió y afloraron frutos maduros como la ciruela y la grosella negra, sin embargo la sensación general fue de un frescor balsámico. En boca los taninos estaban pulidos y cabe destacar su buen equilibrio entre tanino y acidez, con buen recorrido y persistencia, para nada pesado y pastoso. Me gusta destacar estas dos cualidades que no hallé en el vino por todo lo que he expresado anteriormente y especialmente por que no suelo compartir los gustos de Mister Parker, ni ser partidaria de las "bombas frutales".

La impresión que me llevé de Viña Magaña, es la de una bodega con una dirección muy marcada que tiene una concepción del vino algo desarraigada de la tierra en donde nace, pero que puede llegar a justificarse con los resultados que dan sus productos, los cuales yo califico de vinos de porte moderno, pero de concepción clásica, concebidos para sobrevivirnos a todos nosotros, es decir, aptos para largas guardas y lentas maduraciones.

dilluns 9 de juny de 2008

Visita a les caves Gramona

Ampolles en rima
Tal i com ja anunciava en l'anterior post, Vins i Caves Gramona, juntament amb l’INCAVI (Institut Català de la Vinya i el Vi) i la D.O. Penedès, participen en l’organització del taller de tast de les Jornades de la Penedesfera.

Gramona hi col·labora aportant els vins i caves que es tastaran al taller. Així doncs, la finalitat de la visita, era la de conèixer millor les seves caves i la seva filosofia, alhora que poder tastar prèviament quins vins i caves seran els que es degustaran al taller de tast de la Penedesfera.

Ja havia visitat anteriorment les caves Gramona, però aquest cop amb L’Ana López, responsable d’exportacions, vam poder gaudir d’una visita molt extensa i personalitzada.

Passadís de les Caves GramonaGramona és innovació i tradició a parts iguals. Aquesta dicotomia s'evidencia encara més pel fet de comptar amb dos centres d'elaboració separats i molt diferenciats entre sí, un de modern a les afores de Sant Sadurní, per un costat, i per altre, les antigues caves situades dins el casc urbà.
A les noves instal·lacions és on s'hi han creat els nous productes de la casa, com per exemple el primer vi de gel "de clima mediterrani". Però és també on es fa la recepció de la verema i les vinificacions per a tots els seus vins i caves. Tant per als vins i caves que seguiran el seu procés d'elaboració segons els patrons actuals, com per als que ho faran de manera tradicional.
Aquests darrers viatjaran a les antigues caves encara en forma de vi base, per a transformar-se amb els tradicionals caves de llarga criança seguint una elaboració artesanal, en què la major part dels treballs, remogut, degorgat i etiquetat, es faran manualment.

En aquest post em centraré en aquesta vesant més tradicional i artesanal de Gramona, la de com s’elaboren els seus caves de llarga criança a les antigues instal·lacions, ja que és on es va desenvolupar la visita.

Ampolles de mostra tal com estarien en un pupitreL’Ana ens va posar breument en antecedents sobre la història i els orígens d'aquesta casa ja centenària.
Durant la visita vam seguir tots els passos que viu el cava des del moment en què neix fins que li arriba el moment de sortir al mercat.
Així doncs, primer ens va mostrar les tines on es fa el tiratge, és a dir, la barreja del vi base amb els sucres i llevats que seran els responsables de la segona fermentació, i l'embotellat.
Tot seguit ens vam endinsar en la cava, per on ens va guiar per uns estrets i laberíntics passadissos, els quals estan replets d’ampolles que reposaran un mínim de 3 anys en rima per al Brut Imperial i l’Argent, 5 anys per al III Lustros i fins a 7 anys per al Celler Batlle, abans d’arribar a mans del consumidor.

Aquestes llargues criances proporcionen al cava un caràcter especial. Amb el pas dels mesos, quan ja s'ha aturat la segona fermentació, es produeix el que es diu l'autòlisi dels llevats (la seva desintegració) que passaran a amalgamar-se amb el líquid, aportant-li al cava proteïnes, cos i estructura. De la mateixa manera, les elaboracions lentes i criances llargues també proporcionaran al cava un carbònic més fi i més ben integrat. Sense oblidar-nos d’uns aromes que guanyaran en complexitat i s’aproparan als torrats en uns casos i als làctics en d’altres, o fins i tot a tots dos.

Degorjat manual dels caves de GramonaQuan t’endinses en les profunditats de la cava, comproves com tot el treball que s’hi realitza es fa manualment. Per a la segona fermentació del cava, a Gramona encara utilitzen els taps de suro, en comptes de tap corona, el qual obliga a fer el degorjat (extracció dels sediments produïts pels llevats de la fermentació en ampolla) manualment i "en calent", és a dir, sense congelar el coll de l’ampolla. Gràcies a que la visita va tenir lloc en un dia feiner, vam poder veure per primer cop en directe aquest treball que ja es podria qualificar d’ancestral i que a Gramona es resisteixen a perdre.

La segona part de la visita, i ja en companyia de Frédéric Galtier, responsable de màrqueting, va consistir en un tast dels vins i caves que compondran el tast del taller de la Penedesfera, a més d’alguna primícia, un cava que encara no ha sortit al mercat, que vàrem tenir el goig de poder tastar.

Els caves que presentarem al taller de tast seran per aquest ordre:

Gramona Allegro Brut Reserva, un cava fresc i jove, amb la triada del cava, és a dir, Xarel·lo, Macabeu i Parellada, i de 18 mesos de criança. Un brut amb un dossatge baix ideal per als aperitius.

Gramona Imperial Brut Gran Reserva 2004, és un clàssic de Gramona, sens dubte el seu cava més conegut. Té una criança d’entre 3 i 4 anys i en el copatge hi trobem majoritàriament Xarel·lo i Macabeu, més una petita part de Chardonnay. És un brut, amb un licor d’expedició que li dona un tret especial, però que no l’emmascara. El 2004 que vam tastar, em va semblar magnífic.

El Gramona III Lustros Brut Nature Gran Reserva 2002 és un cava molt més evolucionat, que s’ha criat en rima durant un mínim de 5 anys, amb més percentatge de Xarel·lo que de Macabeu i al que no se li ha afegit licor d’expedició (Brut Nature). És un cava més seriós i per a grans ocasions.

A part d’aquests tres caves, també es tastaran tres vins blancs:

Gramona Gessamí 2007. Un vi molt característic, dominat per varietats terpèniques com la muscat i la gewürztraminer. Crec que és un vi ideal per a introduir-se en el tast de vins.

Gramona Mas Escorpí Chardonnay 2007. És un monovarietal de Chardonnay provinent d’una sola finca, el Mas l’Escorpí. D’aquest vi, segurament que el tret que més podrem apreciar serà el cos de la chardonnay. El vi ha tingut una fermentació força lenta, de 45 dies, el que l'ha dotat de força volum en boca.

Gramona Sauvignon Blanc 2007. És un blanc fermentat en barriques a temperatura controlada, aquets fet crec que li ha permès mantenir l’expressió de la fruita. És potser, al meu entendre, un vi més delicat que els anteriors, però que per contra té una evolució interessant.

No em vull estendre més a valorar els vins, per que és quelcom que vull deixar per a després del taller, en el qual recolliré l’opinió de tots els participants.

Visites a Gramona

dissabte 31 de maig de 2008

La Penedesfera i el tast de vins i caves

Tap de cava amb bombolles al fons, foto de Blai Carda

Foto: Blai Carda, Global Image Projects, Sant Sadurní d'Anoia


El propers dies 13 (divendres) i 14 (dissabte) de Juny a la població de Gelida (Alt Penedès) es celebraran les primeres Jornades de la Penedesfera.

Durant aquests dies, els assistents* a les jornades podran gaudir d’una oferta força variada de xerrades i taules rodones sobre gairebé tot allò que comprèn la blogosfera en general i el Penedès en particular: les xarxes ciutadanes, els negocis o la política a la xarxa, el territori o la cultura blocaire.
Però el Penedès a més de tot això o millor, per sobre de tot, és vinya, és vi i és cava i per aquest motiu, els organitzadors han tingut a bé organitzar un taller de tast de vins i caves que serà conduït per qui escriu aquest bloc, és a dir, jo mateixa.

Per al taller de tast es comptarà amb la col·laboració de Consell Regulador de la Denominació d’Origen Penedès, l’Institut Català de la Vinya i el Vi (INCAVI) i Vins i Caves Gramona.

L’objectiu del taller és el de fomentar la cultura del vinícola entre els blocaires de la zona, a la vegada que animar-los a escriure i comentar sobre aquest tema de cabdal importància tant en la història com en el futur d’aquestes comarques.
Per tant, el taller estarà obert a tothom, tant als que no tinguin experiència amb el tast de vins, com a aquells que estiguin interessats en conèixer de més a prop la comunitat que formem els blocs sobre el món del vi.

Durant el que serà pròpiament el tast, es degustaran tres caves i tres vins blancs de Gramona.
Els caves aniran des d’un cava amb perfil jove i fresc, a d’altres caves que ja amb criança i més complexitat. Crec que serà una bona manera de veure els diferents tipus d’elaboració del cava i d’aprendre a escollir el cava més indicat per a cada moment.
Pel que fa als tres vins blancs escollits per al tast, també podem dir que es podran apreciar molt fàcilment les característiques que els fan diferents entre sí i el seu per què. Les preguntes bàsiques que ens hem fet tots quan hem començat amb el tast de vins.

Des d’aquí us vull animar a participar al taller i a que engrandiu la comunitat d’enoblocaires.
El lloc serà el Saló d’Espectacles de l’Unió del Casal Gelidenc (C/ Major 8-10, Gelida) i l'hora les 8 del vespre del divendres 13 de juny.

* El taller de tast, així com els altres actes de les Jornades, són gratuïts i estan oberts a tothom. No cal inscripció prèvia.

Jornades de la Penedesfera
Triptic de les Primeres Jornades de la Penedesfera (PDF)

Penedesfera

divendres 11 de abril de 2008

La Bourgeoise 2005 y el Crottin de Chavignol se quieren casar

La Bourgeoise 2005 y tres piezas de Crottin de Chavignol
Si bien es cierto que comer queso y beber vino, especialmente -y en muchos casos erróneamente- con vino tinto, es algo muy habitual, no siempre resulta fácil conseguir que ambos armonicen. El maridaje entre el queso y el vino, es un ejercicio que requiere de mucho tino, de múltiples experimentos y necesariamente de algún que otro fracaso para poder algún día alcanzar el éxito y con éste ¡el éxtasis! Así que nadie se extrañe si digo que para mí, encontrar la combinación perfecta entre queso y vino, se ha convertido en un deseo que persigo con vehemencia.

En otra ocasión y en este mismo diario, ya publiqué una de mis experiencias con el queso y el vino. En aquella oportunidad escribí sobre lo que a mí me pareció un éxito razonable, el de comprobar lo bien que lidió un blanco borgoñés de Mersault, Henri Boillot 2004 (uno de los mejores blancos en su categoría que he probado en el último año y del que ya tengo ganas de probar su 2005), con unos poderosos quesos franceses de pasta blanda, entre los que por ejemplo se hallaba un reblochon.

A su tiempo y sazón, Calamar me recomendó un artículo de Luís Gutiérrez con un título que además es puro reflejo de lo que quiero transmitir: “El difícil asunto de los quesos y los vinos” (El Mundovino, 02/10/2003).
En este artículo, cuya lectura también os recomiendo, Luís Gutiérrez propone varias combinaciones y entre ellas nos sugiere que tomemos los quesos de cabra acompañados de sauvignon blanc:

Los de cabra van de maravilla con algún blanco de acidez viva. La combinación clásica es la de los 'chèvre' (cabra) del Loira con los blancos de la región, los sancerre o pouilly fumé. En nuestro país, nuestro cabra favorito es sin ninguna duda el Monte Enebro, de La Adrada en la provincia de Ávila. Si lo pueden probar con un Silex o Pur Sang de Didier Dagueneau (ni el queso ni el vino son fáciles de encontrar), se lo recomendamos. Si no, con el Sauvignon Blanc de Castelo de Medina en Rueda.

Hace relativamente poco, este mismo post sobre los quesos de pasta blanda y el Mersault de Henri Boillot al que me refería anteriormente, debió despertar el interés de Gildas, un blogger francés afincado en Madrid, quien escribió un comentario en el que de nuevo apareció la sugerencia de armonizar queso de cabra con un sauvignon blanc del Loira, concretamente con un “Sancerre”. (También lo reproduzco tal cual lo escribió):

Ejercicio dificíl que la asociacion de los quesos con vinos. En Francia, le gente sirven cada vez mas vinos blancos con quesos. Es dificíl para ciertas personas, pero funciona bien. Por ejemplo, el queso de cabra con un "Sancerre" (sauvignon).


Sin haber probado simultáneamente un Stilton con Oporto, puedo hacerme una idea de que un queso azul come este, necesite equilibrarse y contrastarse con un vino con mucho cuerpo. También entiendo que la pasta blanda puede llegar a entumecer la boca y por lo tanto a anular los taninos y que necesite un blanco con acidez para limpiar la boca. Todo esto no son más que intentos de equilibrar peso, intensidad de sabor, textura, etc. Pero me intrigaba descubrir por qué motivo en especial en todas partes se dice que entre el queso de cabra y el sauvignon blanc hay feeling.


Mostra un mapa més gran

Así que me dirigí a la Part dels Angels con la intención de encontrar un SB del Loira capaz de soportar las embestidas de un queso de cabra y salí con un La Bourgeoise 2005 de Henri Bourgeois, AOC Sancerre y elaborado en Chavignol (25,50€).

Llegué a la Vila Teca ya algo prevenida de que sería mejor escoger un cabra algo curado y como además quería que fuera del Loira, me llevé muy apropósito con la ocasión varias piezas de Crottin* de Chavignol (3,90€ la pieza). (Crottin de Chavignol en Wiki).

Así que como podéis ver, vino y queso tienen en común el mismo origen, el municipio francés de Chavignol.

La Bourgeoise 2005 es una de las numerosísimas cuveés que elabora Henri Bourgeois. Este Sancerre Blanc AOC, es un SB fruto del ensamblaje de varias parcelas de cepas viejas. En las cotas más bajas los suelos son blancos de tierras calizas y en las parcelas más altas encontramos sílex. El 2005 en el Loira fue una añada cálida y no creo que se le pueda augurar una larga guarda o al menos que mejore mucho más en botella.

Para su elaboración se han seguido dos vinificaciones. Una parte ha sido fermentada en inox a temperatura controlada, mientras que la otra lo ha hecho en barricas de roble de Tronçais. El vino se ha criado sobre sus lías finas durante unos 7 u 8 meses y en total permanece un mínimo de un año madurando en los tanques y barricas.

En cata presenta color amarillo pajizo.
Nariz muy expresiva, mineral y amielada con flores blancas. La barrica está presente pero bien integrada y ni rastro de lías y fermentaciones.
La verdad es que en boca me esperaba más viveza, pero el ataque se quedó algo corto con un paso más bien ligero y de una acidez algo comedida. La boca dominada por sabores a fruta tropical, también se mostró algo cálida incluso (13%).
Al final, un retronasal potente en intensidad, pero delicado en aromas que enlaza con una persistencia media-alta.

La moderada acidez de La Bourgeoise 2005 (¿será la añada?) me hacía temer lo peor, que no sería suficiente vino para un queso de cabra.

Pero la Crottin, por su parte, con su pasta semi-dura y sus aromas de hierbas y monte, fue un magnífico partenaire. Se puede decir que el queso “no se comió al vino” y que los dos armonizaron en un equilibrio, eso sí, casi al borde del abismo, pero equilibrio al fin y al cabo.

Sin embargo, cuando pasé a catar La Bourgeoise 2005 con otros dos quesos de cabra que tenía en casa, un Farcell de Corça de Girona y un Rey de la Cabra (blando) de Cuevas del becerro de Málaga, el vino no pudo más que precipitarse en el abismo y desaparecer en el fondo de la sima.

Conclusiones se podrán extraer varias y diversas sobre la relación concreta de este vino, que resultó poco vivo en boca, con cada uno de los quesos de cabra que probé.

Pero creo que en términos generales, nos deberíamos fijar en dos cuestiones. La primera y quizá la más frustrante para el disfrute casual y a las improvisaciones, es que cada queso tiene su vino, y que este no fue capaz de dar la talla con más de uno. Y la segunda sería, que después de tanta teoría sobre equilibrios y contrastes, la regla que casi (digo casi para no meter la pata) nunca falla es la de maridar un vino con uno/s producto/s que tengan un mismo origen.

¿Se puede decir que esto no es más que una barrera para la imaginación y la experimentación y que nos puede llevar al aburrimiento…? Pues sí, no lo voy a negar.


* En francés crotte significa caca y crottin vendría a ser el diminutivo. Por lo tanto Crottin de Chavignol significa exactamente lo que estáis pensando ;-)

Nota: Aunque este post aparezca publicado con fecha del 11 de Abril, no ha salido a la luz hasta una semana después. Mi intención era participar en la novena convocatoria de Iberoamérica en Cata que esta vez se convocaba desde el blog Uno más y que versaba sobre los maridajes. Pido disculpas a Olaf y a los demás participantes por no haber llegado a tiempo para participar en esta edición, a pesar de que el tema que propuso Olaf me entusiasmo desde el primer momento.